La última estatua ecuestre de Franco
agosto 7, 2010 a las 6:53 pm | Escrito en Los calvitos | 1 comentarioEtiquetas: Francisco Franco, Franco, Melilla
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Estimado amigo creador de los calvitos:
Es por todos sabido que desde la sátira y el humor nadie puede llegar a esclarecer la verdad ni, muchísimo menos, a emitir un juicio de valor coherente sobre ningún aspecto, cuanto menos de la convulsa historia reciente de nuestro país.
Son la exageración, la superficialidad y los prejuicios necesarios para plasmar una idea en un par de comentarios y una imagen los que incapacitan a estas viñetas para sentar cualquier tipo de afirmación verídica, aún menos cuando se realizan desde tan polarizada visión política, como meridianamente se desprende de todos los rincones de estas divertidas ilustraciones.
Pero más en relación a la viñeta a comentar: ¿qué es para usted la caverna?
Seguramente la defina como la derecha recalcitrante que sigue apegada al pasado franquista de nuestro país, aquel conjunto de personas que siguen apegadas a una serie de símbolos que, en su día, entendieron como salvadores de una España en la que los bolcheviques habían llegado hasta la puerta de Alcalá.
Pero no es mi intención hacer apología alguna de un régimen que fuera injusto. Soy muy joven y mi familia luchó en el bando republicano, obligados por supuesto, como todos los españoles que sufrieron tan horrible guerra.
Quizá sea por mi ignorancia, desprendida de mi juventud, que todavía no alcanzo a entender como un gobierno democrático intenta enaltecer a unos y demonizar a otros. Quizá sea también por eso que no llego a comprender por que no se retiran estatuas de Felipe II puesto que fue un rey absolutista que sometió a su pueblo y que reinó en una época donde la libertad de expresión o la duda ante el poder real no eran más que sueños propios del más loco de nuestros antepasados.
Con todo ello quiero decirle que el verdadero progreso no es aquel que intenta cambiar la historia y divinizar a un sector de la población que llegó al poder a través de unas elecciones que nunca ganaron, y que sembraron el terror quemando iglesias y asesinando a curas, mojes y voces incómodas como la de Calvo Sotelo. Eso no era democracia, nunca lo fue y nunca podrá serlo, por mucho que se intente tergiversar.
Personalmente considero que debemos dejar de poner obstáculos en nuestra convivencia. En la transición se hizo un esfuerzo por olvidar si, pero olvidar lo de todos. No podemos estar constantemente replanteándonos el pasado, este fue de una única manera.
Como último apunte solo puedo realizar una apreciación lógica: solo las heridas cerradas son la que se pueden abrir, nunca nadie dijo lo contrario; deje de hacer falaces juegos de palabras.
Comment by Didier Martín Diaz— octubre 9, 2010 #